Cae el Coliseo

“Mientras siga en pie el Coliseo, Roma seguirá en pie. Cuando caiga el Coliseo, caerá Roma. Cuando caiga Roma, caerá el mundo.” Estas son las palabras que dirigía el Venerable Beda al grandioso monumento, símbolo no solo de un Imperio, sino del mundo del espectáculo.

Santisteban del Puerto también tuvo su propio Coliseo, dedicado al entretenimiento de miles de personas. No era un lugar en el que luchaban los gladiadores, ni en el que se llevaban a cabo épicas naumaquias. Era mucho más que eso. Era un lugar en el que se vivieron incontables aventuras de amor, de terror, donde se libraron las batallas más grandes de nuestra historia. Era un cine.

Cortometraje documental «Cae el Coliseo».

En el año 2002, tras más de 50 años de historia, el Cine “Coliseo” cae para siempre. Pero volvamos atrás.

A principios del S.XX, todo el mundo dirige la mirada hacia un nuevo invento; el cinematógrafo. Una sala totalmente a oscuras en la que se podía ver, como si de una ventana se tratara, una realidad alternativa. La provincia de Jaén poco tardó en llenarse de estas salas. En el caso de nuestra tierra, Santisteban del Puerto, llegamos a contar hasta cuatro cines/teatro en los que se realizaban continuas funciones y espectáculos teatrales:

Cine de verano en la calle que sube a la iglesia de Santa María. 

El cine de Don Paulino (actual museo de arte local).

Cine-teatro en la calle Sagasta, “¡Tio Jicarilla!”.

Cine de verano frente a la Ermita del Ejido.

Gonzalo Cátedra Hervás nos cuenta cómo su abuelo, Juan Miguel Hervás (propietario original del cine) era un enamorado de este arte y, especialmente, de este lugar. Además nos cuenta que el ingeniero de sonido que estudió la acústica del espacio, recibió un premio por su trabajo con la insonorización del teatro.

Aún así, el protagonista de nuestra historia es Pedro Soriano Salido, quien con tan solo 10 años comienza a trabajar como ayudante en el Cine-teatro “Coliseo”.

En 1965, Pedro decide que quiere ganarse la vida como operador de cinematógrafo, y marcha a Sevilla durante tres meses y de esta manera cursa los estudios requeridos para dicho puesto. Realiza estudios prácticos trabajando en diversos cines de la capital andaluza, a la vez que finaliza los teóricos en la escuela de peritos. Nos hace énfasis en la dificultad de estos estudios teóricos. De una lista de 40 estudiantes, solo 12 consiguen finalizar esos estudios. Pedro fue uno de ellos.

Carnet de operador de cinematógrafo de Pedro Soriano.

En estos años se proyectan películas como:

  • “Los Diez Mandamientos” (BeMille, 1956)
  • “Ben-Hur” (William Wyler, (William Wyler, 1959)
  • “Currito de la Cruz” (Mingarro, 1949)
  • “El Bueno, el Feo y el Malo” (Sergio Leone, 1966)

Se proyectaba todos los días durante el verano. Los horarios de las proyecciones eran a las 21:45h y a las 23:45h. Esta segunda proyección solía ser la que más público recibía, ya que ir al cine después de “tapear” era el plan perfecto para una noche de verano en nuestro pueblo. Tanto era así, que personas de todos los pueblos y cortijos cercanos (muy habitados durante la época) se dejaban ver por nuestras calles para asistir a las esperadas proyecciones.

Programa de proyecciones de verano del año 2002.

En invierno, sin embargo, las proyecciones se realizaban en la sala interior del edificio, donde también se realizaban las funciones de teatro. Los horarios eran a las 20:30h y a las 22:30h. Antes de cualquier película siempre se proyectaban dos bobinas diferentes; una de ellas contenía un trailer de la siguiente película que se proyectaría, la otra dejaba ver a los asistentes un pequeño documental (al que llamamos equivocadamente como No-Do) rodado en nuestro pueblo. En el documental “Cae el Coliseo” se puede apreciar un fragmento de ese documental en el que se ven los encierros que se llevaban a cabo en la plaza mayor.

Como curiosidad, ese fragmento es una grabación que Juan Miguel Gascón inmortalizó en vídeo mientras Pedro Soriano la proyectaba en la pared del cine de verano. En el margen inferior de la imagen se aprecian los arbustos que empezaban a aparecer en el lugar, expuesto a las inclemencias del tiempo.

Fotograma del No-Do. A la derecha, pintado de blanco, el actual Museo Jacinto Higueras, por aquel entonces Ayuntamiento de Santisteban.
Fragmento del No-Do, cedido por Juan Miguel Gascón.

Como decíamos, este espacio interior destinado originalmente al teatro, albergaba toda clase de espectáculos, desde actuaciones de los grupos de teatro locales como “Los Pingüinos” (llamados así por pertenecer a una cofradía de semana santa) hasta eventos musicales protagonizados por los grandes de la época; Antonio Molina, el Mejorano o Juanito Valderrama. 

Autógrafo de Antonio Molina en uno de sus conciertos en el Coliseo.

En 1980, Pedro se establece como empresario y dueño del cine. Según nos cuenta, el anterior propietario era demasiado mayor para ir a Sevilla a recoger las películas de las diferentes casas de distribución (en torno a 50).

Durante estos años, comienza a decaer el interés por el cine en Santisteban. Aún así, se llegan a ver auténticos éxitos en taquilla como es el caso en 1997 con el estreno de “Titanic”, de James Cameron, en el que la cola para entrar llega hasta la actual oficina de Correos y Telégrafos.

La causa de esta ausencia de público durante estos años tiene que ver con la aparición de las cintas de VHS, con las que cualquier persona podía ver su película favorita sin moverse del sofá. 

En el Coliseo solo se realizaban ciclos de cine promovidos por la Diputación de Jaén, que buscaba la manera de mantener a flote las salas de la provincia. Pero finalmente los daños estructurales del cine y la ausencia de público hicieron que el Coliseo no fuera rentable, por lo que finalmente no quedó otra opción para Pedro más que vender el histórico lugar al Ayuntamiento en el año 2000. Durante los dos próximos años, el ayuntamiento dará uso únicamente al cine de verano. El cine de invierno queda completamente abandonado.

Butacas de la primera planta del cine de invierno.
Piano situado a la derecha del escenario. Utilizado en películas cine mudo.
Lado izquierdo del escenario del cine de invierno.

Finalmente, en el 2002, la Consejería de Obras Públicas se hace cargo del derribo del cine. Cae el Coliseo.

Se procede con la construcción de 14 viviendas sociales y una sala de usos múltiples que hoy en día alberga exposiciones de arte. Lo mismo sucedió con el cine de Don Paulino, que fue derrumbado para la construcción de unos garajes y un Museo de Arte Local, hoy en día vacío.

Qué duda cabe de que, con el Cine Coliseo, se fue de nuevo un lugar histórico de nuestro pueblo. De la misma manera sucedió en los años 50 con el Palacio de los Benavides.

Sorprende la cantidad de voces que aún hoy en día, casi 20 años después, aún lloran la desaparición de este lugar. Lo que está claro es que ahora es el momento de poner en valor los lugares históricos que aún conservamos. El paraje natural de las huellas de dinosaurio, el Museo Jacinto Higueras o el Museo Arqueológico son solo algunos de los lugares que debemos valorar para que brillen como se merecen, para que no caigan en el olvido.

Para que no caigan como cayó el Coliseo.

El Cine-teatro «Coliseo».
Derribo del Palacio de los Benavides. Al fondo a la izquierda, el Coliseo, aún en pie.
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